En general las personas que estamos viviendo en tanta inestabilidad y malestar político-social-económico, solemos acompañar esto, que en realidad pasa, con desánimo, desmotivación, falta de iniciativa, mal humor, cara larga y un sinfín de síntomas que saltan a simple vista. Esto quiere decir a ojo de buen cubero que la realidad externa tiene tanto poder sobre cada uno que uno se pierde en medio de la maraña externa.

¿ESTA BIEN O MAL? 

En verdad no hay una respuesta única al respecto pero sí una reflexión: si una persona es afectada en su otalidad por los avatares externos, ¿no los usa como justificación para que comprendan su malestar?

En parte sí, porque todos estamos involucrados con lo que pasa y es imposible estar aislado de los hechos que ocurren. Pregunto: ¿y la propia vida?, ¿y la familia? ¿y los afectos?, ¿y las pequeñas alegrías diarias?, ¿y el estar vivos?, ¿dónde queda todo lo que concierne al espacio privado de cada uno?

Aquí aparece la reflexión
Sería bueno que como para rescatarnos y tener ganas y retomar las fuerzas, re-descubramos lo más simple, lo más cotidiano, lo más cercano.

¿CÓMO SE HACE?

Tomar conciencia en los primeros minutos del despertar de cada día de la oportunidad que genera el respirar y contar con nuestros cinco sentidos. Creo que empezando así todo lo que suceda en el día a día merecerá disfrutarse.

Para ello no se necesita plata ni estabilidad política. No es que se esté exento de esto, pero le estamos dando tal nivel de poder que afecta hasta nuestras construcciones afectivas.

¿Le parece...

...perder la oportunidad de brindarle una sonrisa o una caricia a su hijo por culpa del riesgo país? 
...no disfrutar la cena con su esposa, aunque sea frugal por algunos ministros carentes de identidad nacional? 
...dejar pasar cada minuto de su vida porque los políticos de turno no se comprometen con lo que deben? 
Yo creo que aquí podría pensar que las pequeñas cosas, situaciones y personas con las que cuenta son mucho más que las variables externas que interfieren en su bienestar.

Este es el momento, el de las crisis externas e internas en donde hay que plantar semillas que germinen hacia el amor, el crecimiento, la valorización y por ende un futuro mejor. ¡¡¡Adelante!!!

Por Elisa Lion
Sicrea